Conquista de Muzo comenzó después de la de los muiscas y de las minas de Somondoco, cuando los españoles oyeron hablar de un país aún más rico en esmeraldas hacia el oeste. La atención se desplazó del Valle de Tenza a los valles abruptos del occidente de Boyacá, tierras del independiente pueblo muzo, que —según el rumor— escondía una auténtica “montaña de esmeraldas”.
Conquista de Muzo Tras Somondoco: Rumores que se Vuelven Rutas
En 1537, mientras avanzaban por territorio muisca, los hombres de Gonzalo Jiménez de Quesada confirmaron minas activas de esmeraldas en Somondoco y tomaron oro y piedras preciosas en Guachetá, Suesca y Nemocón, entre otros lugares. Sin embargo, los yacimientos más ricos estaban fuera de su alcance, más al oeste, en un territorio controlado por los muzo, donde la leyenda de las esmeraldas concentró las ambiciones españolas.
En Territorio Muzo: Veinte Años de Resistencia
A finales de 1538, grupos partieron de Santa Fe de Bogotá hacia estas tierras “inexploradas”. En contraste con la rápida sumisión de los muiscas, la campaña contra los muzo resultó ardua: montañas agrestes, selva y tácticas de guerrilla provocaron tropiezo tras tropiezo, y la gente se negó a revelar la ubicación de sus minas o ceder su territorio.
Conquista de Muzo — Primeras Derrotas: Lanchero y Otros (1539–1551)
La campaña dirigida por Luis Lanchero en 1539 fracasó; los muzos estaban organizados y los conquistadores, mal preparados. Expediciones posteriores —Diego de Martínez (1544), Melchor de Valdés (1550), Pedro de Ursúa (1551)— también fallaron pese a planes más metódicos. El conocimiento del terreno siguió siendo el arma mayor de los muzos.
Punto de Inflexión en la Conquista de Muzo: El Regreso de Lanchero (1558–1560)
No fue hasta 1558 cuando la marea cambió. Lanchero volvió con mejor conocimiento del país y una estrategia más rigurosa, colaborando con Juan de Rivera para avanzar de forma metódica por quebradas y bosques en una guerra de desgaste. Los combates fueron largos y violentos; el propio Lanchero sobrevivió a una herida de flecha envenenada antes de que los españoles obtuvieran una leve ventaja.
Conquista de Muzo — Un Precario Enclave: Santísima Trinidad de los Muzos
En junio de 1560, Lanchero fundó Santísima Trinidad de los Muzos en una terraza dominante cercana a las zonas más ricas. Este puesto ancló la presencia española, pero no puso fin a la guerra: los ataques muzos —emboscadas nocturnas, envenenamientos secretos— continuaron y los colonos morían. Aun así, este enclave frágil permitió por fin a los españoles considerar la exploración de la región en busca de las famosas minas de esmeraldas.




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